Catatumbo, capital mundial de los relámpagos

Venezuela es un país con una geografía extensa y privilegiada, cuya flora y fauna son tan variadas que resulta difícil encontrarlas en otros lugares. Su clima tropical hace que la mayoría de sus días durante el año sean frescos y amigables.

Catatumbo, capital mundial de los relámpagos

29 mayo 2020 Bellezas Naturales Venezolanas 0
Enrique Alberto Romero Domínguez Catatumbo 3 - Catatumbo, capital mundial de los relámpagos

El Lago Maracaibo cuenta con una de las maravillas de la naturaleza más raras: se trata de un relámpago que no va acompañado de un trueno, sólo luz, sin sonido. No está muy claro cuál es la razón por la que sucede esto, desde la concentración de gas y petróleo bajo el agua del lago a cualquier otra causa.

Entre abril y noviembre, relámpagos aparecen y desaparecen de manera constante en el cielo, un fenómeno que se ha vuelto costumbre para los residentes y un «milagro» para los ojos de los visitantes.

Al año ocurren en promedio 297 tormentas eléctricas, de las cuales se desprende este espectáculo de luces naturales.

Aunque este fenómeno es ampliamente conocido en Venezuela como el «Relámpago del Catatumbo», los expertos consideraban hasta hace poco tiempo que la mayor concentración de este fenómeno se originaba en la cuenca del río Congo, en África.

Pero se trata de una maravilla que ilumina el cielo unas 200 noches al año. La zona tiene en su poder el Record Guinness de mayor promedio mundial de relámpagos por kilómetros cuadrados al año.

¿Cómo pasa esto?

El fenómeno fue bautizado como «Relámpago del Catatumbo» porque se creía que solo sucedía en el delta del río Catatumbo, mientras desembocaba en el lago de Maracaibo, el más grande de Sudamérica.

El lago es un gran receptor de residuos vegetales que al entrar en descomposición generan gases que, cuando al impulso de los vientos alisios ascienden a través de nubes de gran desarrollo vertical (entre 2 y 10 kilómetros de altura), forman los  arcos eléctricos característicos del fenómeno. Todo comienza por la tarde cuando la evaporación es mayor y el espectáculo suele comenzar al atardecer, con el telón de fondo del sistema montañoso de Perijá y la Cordillera de Mérida, de hasta 5.000 metros de altura. Son justamente esas montañas las que guían el aire hasta el lugar donde estallan los relámpagos.

Los científicos analizaron miles de datos captados por un sensor de rayos llamado Lightning Imaging Sensor que la NASA puso en el satélite Tropical Rainfall Measuring Mission, el cual produjo cerca de 17 años de información sobre lluvias tropicales. Además de brindarle a Venezuela un récord, el estudio científico podría arrojar información importante sobre el cambio climático en el planeta.

Los científicos de la NASA señalan  que comprender la relación de los rayos y relámpagos con el clima severo y la química atmosférica es clave en la creación de políticas públicas del medio ambiente.

Comunidades de Catatumbo

Los motilones son los grupos indígenas a quienes debería pertenecer tanto el lago como los relámpagos. Ellos aseguran que los relámpagos no son otra cosa que millones de cocuyos (bichitos de luz) que todas las noches se reúnen en el Catatumbo para homenajear a los padres de la creación. Un poco más inquietante es la explicación de la etnia Yucpa, que atribuye la fantasmagórica iluminación del cielo a la reunión de los guajiros caídos en la lucha contra los españoles, quienes estarían reclamando venganza a su descendencia.

Allí los encontraron ya más resignados, los misioneros capuchinos que en la segunda mitad del siglo pasado los ayudaron a fundar varios pueblos como El Tukuko. Justamente en El Tukuko instalaron una estación meteorológica que registró marcas pluviométricas anuales nunca menores a los 4.000 milímetros. Esa impresionante lluvia casi constante es la que alimenta al Río Catatumbo y en definitiva al Lago de Maracaibo

En el siglo XIX el naturalista alemán Alexander Von Humboldt lo describía como explosiones eléctricas que se manifiestan como fulgores fosforescentes y ya anticipaba que podría ser un gran regenerador de la capa de ozono que protege al planeta de los rayos ultravioletas. Y no le erraba, ahora se sostiene que este fenómeno produce un 10% del ozono que nos protege de achicharrarnos al sol.

La contemplación del cielo nocturno iluminado por los relámpagos durante más de la mitad del año es sin duda un reclamo para el turismo, también atrae a numerosos científicos que siguen investigando el fenómeno.

Enrique Alberto Romero Domínguez Catatumbo 4 - Catatumbo, capital mundial de los relámpagos